Blake Mackenzie, un niño de 12 años proveniente de Newcastle, Australia, se convirtió en el ganador del premio juvenil del Australian Poetry Slam 2024 con su poema titulado “Dear ChatGPT”. La pieza, que aborda el fenómeno del doomscrolling, la soledad y la supuesta atrofia intelectual provocada por la inteligencia artificial, fue interpretada en el icónico escenario de la Ópera de Sydney durante la final del certamen.
El Australian Poetry Slam, que celebra su 22.º aniversario, reúne a poetas de 60 ciudades y pueblos a través de 65 rondas de clasificación, seleccionando entre 16 finalistas que disputan el título en la gran final. Este año, la competencia reunió a más de 1,200 participantes, lo que subraya la creciente popularidad del formato de slam como espacio de expresión pública y artística.
El poema de Blake no solo menciona a ChatGPT, sino que critica la práctica de desplazarse sin propósito a través de feeds infinitos, la sensación de aislamiento que acompaña a la hiperconectividad y la disminución de la capacidad de reflexión profunda, conceptos que resuenan fuertemente con la generación Z que creció entre pantallas y algoritmos.
La poesía slam ha demostrado ser un medio eficaz para que los jóvenes expresen inquietudes tecnológicas y sociales, ofreciendo una plataforma donde la crítica se vuelve performance y el ritmo del verso acelera la difusión de ideas. En los últimos años, varios certámenes han incorporado temas de IA, ciberseguridad y ética digital, lo que refleja la urgencia de abordar estos asuntos en la esfera cultural.
El premio de $20,000, que Blake comparte con el ganador adulto Bivor, no solo reconoce su talento literario, sino que también simboliza la valoración creciente de la creatividad humana frente a la automatización. La presencia de un niño ganador en un concurso de poesía que trata la IA subraya la necesidad de fomentar el pensamiento crítico y la alfabetización digital desde la escuela, para que las nuevas generaciones puedan navegar con discernimiento en un entorno saturado de contenido generado por máquinas.
En un contexto donde la inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que se crea y consume contenido, la victoria de Blake Mackenzie representa una señal de que la generación joven está dispuesta a cuestionar y a reimaginar el papel de la IA en la vida cotidiana. Su poema invita a la reflexión colectiva y muestra que la poesía sigue siendo un espacio vital para dialogar sobre los retos del futuro, consolidando al Australian Poetry Slam como un referente cultural que trasciende la mera competencia.
En el ámbito educativo, la expansión de herramientas como ChatGPT ha generado debates intensos sobre la integridad académica y la capacidad de los estudiantes para generar contenido propio. Educadores advierten que la dependencia de la IA para redactar ensayos o poemas puede reducir la creatividad y el pensamiento crítico, habilidades que la poesía slam tradicionalmente fomenta. El poema de Blake, al señalar la “atrofia intelectual”, actúa como una llamada a la acción para que los jóvenes y sus mentores revaloren la escritura manual y el diálogo interno como pilares del desarrollo cognitivo.
El premio de $20,000, que Blake comparte con el ganador adulto Bivor, no solo representa un impulso financiero que le permitirá continuar sus estudios y quizá desarrollar proyectos vinculados a la educación digital, sino que también envía un mensaje esperanzador a otros niños y adolescentes: la creatividad y la crítica pueden ser recompensadas en plataformas de alto perfil. Este reconocimiento ha generado expectativas entre escuelas y programas de arte que buscan integrar la poesía slam como herramienta para fomentar la alfabetización mediática y el debate sobre la IA.