La semana pasada, un grupo de manifestantes se reunió frente a las oficinas de Anthropic, una de las empresas líderes en la investigación de inteligencia artificial (IA), en el corazón de San Francisco. Su mensaje era claro: la IA que sigue mejorando a sí misma podría ser un peligro silencioso para el futuro de la inteligencia artificial avanzada.
Aunque la noticia puede parecer alarmista, los manifestantes no son solo críticos apocalípticos. Están respaldados por algunos de los principales expertos en el campo, incluyendo a los CEOs de las empresas de IA más destacadas.