La inteligencia artificial (IA) está diseñada para ser autónoma y efectiva en un mundo cada vez más digitalizado. Los agentes de IA autónomos están programados para navegar por la web, manejar correos electrónicos y realizar transacciones financieras, entre otras tareas. Sin embargo, la propia red que operan en ella puede ser utilizada contra ellos. Los investigadores de Google Deepmind han identificado seis categorías de ataques que pueden ser utilizadas para manipular, engañar y controlar a estos agentes de IA.
La primera categoría de ataques se conoce como