Este artículo explora cómo tragedias recientes impulsan preguntas éticas. Se analiza la posible obligación legal de reportar riesgos humanos por parte de IA, considerando regulaciones vigentes y su impacto en la confianza pública. Se discuten ejemplos prácticos y su relevancia para políticas globales, destacando la necesidad de marcos claros que combinen innovación y protección colectiva. La intersección entre avance tecnológico y responsabilidad social exige soluciones colaborativas que integren perspectivas multidisciplinarias, asegurando que el progreso no comprometa valores fundamentales.