El Congreso de los Estados Unidos ha presentado el proyecto de ley titulado “AI Workforce Projections, Research and Evaluations to Promote AI Readiness and Employment Act”. Esta iniciativa busca incorporar preguntas específicas sobre la adopción y el uso de inteligencia artificial en las encuestas laborales federales, con el objetivo de identificar qué ocupaciones están más expuestas a la automatización y cómo las empresas están integrando la IA en sus procesos cotidianos.
En un contexto donde la IA ya se emplea para optimizar cadenas de suministro, asistir en la atención al cliente y analizar grandes volúmenes de datos, la falta de información estructurada sobre su impacto laboral representa una brecha crítica para la toma de decisiones públicas. Estudios recientes de organizaciones como el World Economic Forum indican que millones de puestos podrían transformarse o desaparecer en la próxima década, lo que subraya la necesidad de contar con datos fiables que orienten políticas de capacitación y protección social.
El proyecto de ley pretende cerrar esa brecha al añadir módulos de pregunta que indaguen sobre la frecuencia de uso de herramientas de IA, los tipos de tareas automatizadas y la percepción de los empleados respecto a la seguridad de sus puestos. Con información desagregada por sector, región y tamaño de la empresa, los legisladores podrán diseñar programas de re‑skilling dirigidos a los grupos más vulnerables, además de evaluar la efectividad de iniciativas de upskilling ya existentes.
Para las empresas, la obligación de reportar datos de IA en sus filas laborales introduce una nueva capa de responsabilidad administrativa, pero también brinda ventajas competitivas al permitir una planificación más precisa de la transformación digital. Sin embargo, la recogida de información sensible sobre habilidades y desempeño laboral plantea riesgos de vulneración de la privacidad y de sesgos algorítmicos que podrían afectar decisiones de contratación o promoción.
En comparación con otras jurisdicciones, la Unión Europea ya exige a las empresas que realicen evaluaciones de impacto de IA antes de desplegar sistemas de alto riesgo, mientras que Canadá está desarrollando un marco de “AI Impact Assessment” para el sector público. La propuesta estadounidense, aunque aún en fase legislativa, se alinea con estos enfoques al buscar datos cuantitativos que permitan medir la exposición real de los trabajadores a la automatización, facilitando así la armonización de políticas a nivel internacional.
Para IAOnda, medio especializado en inteligencia artificial, este proyecto representa una oportunidad para ampliar la cobertura periodística sobre los efectos reales de la IA en el mundo laboral, ofreciendo a sus lectores análisis profundos, entrevistas con expertos y recursos prácticos que faciliten la adaptación a un entorno empresarial cada vez más impulsado por la automatización.
No obstante, la implementación de este esquema enfrenta retos importantes: la calidad y la uniformidad de los datos recopilados pueden variar según las empresas y los sectores, lo que dificulta la comparabilidad; además, la resistencia de algunos grupos de presión que temen una vigilancia excesiva de los empleados y la necesidad de definir con claridad los indicadores de “readiness” para evitar interpretaciones arbitrarias.
En los próximos meses, los legisladores deberán definir los mecanismos de recolección de datos y garantizar la participación activa de los trabajadores para que la evaluación sea representativa y útil en la toma de decisiones.