El mundo jurídico ha sido durante mucho tiempo regido por la creencia de que la firma de un contrato marca el clímax de cualquier operación comercial. Sin embargo, un reciente análisis publicado por Artificial Lawyer por Rob MacAdam, CPO de Legatix, desafía esta noción. El informe, titulado "What 6,200 Matters Reveal About Running Transactions", muestra que de las 6,200 transacciones estudiadas, un abrumador 98% del trabajo se realiza antes de la firma, dejando solo un 2% para la etapa final. Este dato, aunque aparentemente simple, tiene profundas implicaciones para abogados, corporaciones y startups que buscan optimizar sus flujos de trabajo.

La realidad detrás de la firma

Cuando se pregunta a los profesionales del sector sobre dónde ocurre la mayor parte del trabajo, la respuesta habitual es "en la firma". Pero la evidencia sugiere que esta percepción está distorsionada. El proceso de negociación, due diligence, redacción de cláusulas y la obtención de aprobaciones internas son tareas que consumen la mayor parte de los recursos humanos y tecnológicos. El análisis de MacAdam indica que esta fase previa a la firma puede ocupar hasta el 70% del tiempo total de un acuerdo.

El papel de la tecnología en la etapa previa

Las firmas electrónicas y plataformas de gestión de contratos ya han acelerado el cierre de acuerdos, pero el verdadero potencial reside en automatizar la preparación. Herramientas de IA, como los asistentes legales basados en lenguaje natural, pueden generar borradores preliminares, identificar riesgos y proponer cláusulas estándar en minutos. Un estudio de la firma de abogados Baker McKenzie mostró que el uso de IA en la redacción inicial redujo el tiempo dedicado a esta fase en un 40%.

Ventajas competitivas para las empresas

Para las corporaciones, comprender que la mayor parte del trabajo se realiza antes de la firma significa que pueden buscar soluciones que aceleren esa fase. Al invertir en plataformas de colaboración que integren chatbots, flujos de trabajo automatizados y análisis predictivo, las empresas pueden reducir los costos de cumplimiento y acelerar el tiempo de entrada al mercado.

Cuestiones de cumplimiento y riesgo

Aunque la automatización promete eficiencia, también introduce nuevos riesgos. Los sistemas de IA deben ser auditables y transparentes para garantizar que no introduzcan sesgos o omisiones en los contratos. Además, la normativa de protección de datos, como la GDPR, exige que cualquier automatización que maneje información personal sea rigurosamente controlada.

El futuro de la práctica jurídica

El informe subraya una tendencia clara: la práctica jurídica está migrando de la ejecución manual a la automatización inteligente. Los despachos que adopten una cultura de mejora continua y adopción temprana de tecnologías de IA no solo optimizarán sus procesos, sino que también podrán ofrecer servicios de mayor valor agregado a sus clientes.

Conclusión

El hecho de que solo el 2% del trabajo se realice en la firma no debe ser visto como una simple curiosidad, sino como una llamada de atención. Las empresas y los profesionales jurídicos deben replantear sus estrategias, enfocándose en la fase de preparación y negociaciones, donde la mayor parte del valor se crea. La IA no es solo una herramienta de cierre; es el motor que puede revolucionar todo el ciclo de vida de un acuerdo legal.