En un mercado dominado por smartwatches cada vez más grandes y pesados, Garmin y Coros han decidido ir a contracorriente. La reciente comparativa publicada por ZDNet enfrenta al Garmin Forerunner 170 y al Coros Pace 4, dos dispositivos pensados para deportistas con muñecas más pequeñas o, simplemente, para quienes huyen de los relojes inteligentes tipo ladrillo que se han popularizado en los últimos años.
La premisa es clara: ambos relojes se mueven en la franja de precio por debajo de los 300 dólares, un segmento cada vez más competido donde la diferencia entre marcas se mide en autonomía, precisión de sensores y experiencia de uso. Y aquí es donde la comparación se vuelve interesante más allá del deporte.
Dos filosofías, un mismo nicho
Garmin y Coros representan dos acercamientos distintos al deporte monitorizado. Garmin es el veterano consolidado, con décadas de experiencia en GPS y un ecosistema de aplicaciones maduro. Coros, por su parte, irrumpió con una propuesta centrada en ultrarresistencia y batería descomunal, ganándose el favor de corredores de trail y ultradistancia.
El Forerunner 170 es la apuesta más reciente de Garmin para el corredor que busca lo esencial sin renunciar a la fiabilidad de la marca. Por su parte, el Pace 4 consolida la apuesta de Coros por relojes ligeros con autonomías que desafían a la competencia. Según el análisis de ZDNet, ambos son "excelentes", pero uno de ellos aguanta más días sin pasar por el cargador.
Por qué importa la autonomía
En wearables deportivos, la duración de la batería no es un simple dato técnico: es lo que define la experiencia real. Un reloj que aguanta una semana permite al usuario olvidarse de cargarlo y centrarse en entrenar. Uno que exige carga cada dos días se convierte en un compromiso constante, un cable más en la mesilla, un dispositivo más que recordar enchufar antes de dormir.
Este punto se vuelve crítico para deportistas aficionados que no viven pendientes de la tecnología. También importa para quienes viajan, hacen escapadas de varios días o simplemente detestan la ansiedad de la batería baja. La autonomía se ha convertido en uno de los campos de batalla más silenciosos pero decisivos del sector wearable.
El factor del tamaño: menos es más
El creciente rechazo a los relojes voluminosos no es una moda estética menor. Refleja un cambio en cómo los usuarios conciben estos dispositivos. El smartwatch todopoderoso que aspira a reemplazar al móvil ha dejado paso a una nueva generación de usuarios que prefieren ligereza, discreción y funciones especializadas.
Garmin y Coros han detectado esta tendencia a tiempo. Sus nuevos modelos pesan significativamente menos que las versiones anteriores, con pantallas más comedidas y correas adaptadas a muñecas que no necesitan el tamaño XL. Es un guiño a una audiencia que existía pero estaba desatendida: atletas serios que no quieren llevar un ordenador en la muñeca.
Lo que esto dice sobre la industria del wearable
La comparativa entre el Forerunner 170 y el Pace 4 revela algo más profundo que una simple disputa entre dos modelos. Estamos ante una fragmentación del mercado wearable en tres categorías claramente definidas: smartwatches generalistas (Apple Watch, Samsung Galaxy Watch), relojes deportivos de alta gama con funciones avanzadas (Garmin Fenix, Coros Apex) y, ahora, esta franja intermedia de dispositivos ultraligeros especializados en deporte.
Este tercer segmento es probablemente el de mayor crecimiento en 2025. Los consumidores están madurando: ya no buscan un reloj que haga todo, sino uno que haga muy bien lo que necesitan. Las marcas que entiendan esto ganarán terreno frente a las que sigan intentando convertir cada wearable en un mini smartphone.
Veredicto pendiente
Aunque ZDNet no emite un veredicto definitivo sobre cuál de los dos es mejor (ambos los califica como "excelentes"), la pista sobre la autonomía parece inclinar la balanza hacia Coros, marca que ha hecho de la duración de batería su bandera. Sin embargo, Garmin compensa con un ecosistema más pulido, una app más intuitiva y una comunidad de usuarios mucho mayor, factores que para muchos pesan más que un par de días extra de batería.
Para el profesional tech que busca un reloj deportivo sin gastarse más de 300 dólares, la decisión pasa por priorizar qué valor más: ¿autonomía bruta o experiencia de software? La respuesta, como suele ocurrir en tecnología, depende del usuario.