Google ha modificado silenciosamente su política de almacenamiento: a partir de ahora, las copias de seguridad de Android —incluidos ajustes, datos de aplicaciones, historial de llamadas, SMS y configuración de dispositivo— se descontarán de los 15 GB gratuitos que comparte cada cuenta entre Drive, Gmail y Fotos. El cambio, detectado primero en la documentación de soporte y confirmado después por Engadget, elimina la excepción que existía desde 2018 y que permitía guardar esos backups sin consumir cuota.

La decisión no es trivial. Hasta hoy, un usuario podía restaurar un teléfono nuevo o hacer factory reset sin preocuparse por el espacio en la nube; los backups del sistema eran "gratuitos" en la práctica. A partir de este momento, cada gigabyte de configuración, contraseñas Wi-Fi guardadas, preferencias de apps y datos de mensajería resta capacidad disponible. Google argumenta que la medida simplifica la gestión y alinea Android con el resto de sus servicios, pero la comunidad técnica señala que llega sin periodo de gracia ni herramienta nativa para auditar qué pesa cada backup.

En la práctica, el impacto varía según el perfil de usuario. Un teléfono con pocas apps y sincronización selectiva apenas notará la diferencia —los backups suelen oscilar entre 100 MB y 500 MB—. En cambio, perfiles intensivos (múltiples cuentas de trabajo, apps de mensajería con historial extenso, claves de paso, configuraciones de hogar inteligente) pueden ver consumidos varios gigas sin previo aviso. La interfaz de Google One muestra ahora un desglose genérico "Copia de seguridad del dispositivo" sin permitir borrar elementos individuales; la única opción es desactivar el backup completo o comprar más almacenamiento.

¿Qué opciones tiene el usuario avanzado? Primero, revisar en Ajustes Google Copia de seguridad qué apps tienen activada la sincronización y desmarcar las innecesarias. Segundo, usar Google Takeout para exportar y guardar localmente los datos críticos antes de purgar la nube. Tercero, evaluar si el plan de 100 GB de Google One (1,99 €/mes) compensa frente a alternativas como Syncthing, Nextcloud o backups locales cifrados. La movida también reabre el debate sobre el "vendor lock-in" de Google: al centralizar la restauración en su nube, la compañía incrementa el coste de cambiar de ecosistema.

En resumen, el cambio es técnico pero estratégico: Google aprieta el grifo del almacenamiento gratuito justo cuando Android 15 y las claves de paso (passkeys) aumentan el peso de los backups. Para el profesional que gestiona flotas de dispositivos o cuentas corporativas, la recomendación inmediata es auditar el consumo real hoy mismo y definir una política de retención antes de que la cuota se llene sin margen de maniobra.