La publicación del New York Times ha dado un giro inesperado a la comunidad literaria con la confesión de uno de sus críticos, Alex Preston, de haber utilizado herramientas de inteligencia artificial (IA) para ayudarle a escribir un review de un libro. La noticia ha llevado a la publicación a despedir a Preston y a replantearse su propia política sobre la utilización de la IA en la redacción de artículos.
La historia comenzó cuando un lector denunció similitudes entre el review de Preston y el de otra crítica, Christobel Kent, publicado en el Guardian. La investigación reveló que Preston había utilizado frases y párrafos completos de la review de Kent sin atribución. Preston se disculpó con el Guardian, admitiendo que había cometido un