El Reino Unido ha apostado fuerte por la Inteligencia Artificial (IA) en los últimos años, con promesas de billones de libras esterlinas destinadas a impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, detrás de estas cifras, un mundo de proyectos de construcción con retrasos, compromisos de gasto vagues y hasta inversiones en chips que pueden quedarse obsoletas.

En una entrevista con el líder laborista Keir Starmer, se enfatizó la importancia de