En un contexto donde la velocidad de la innovación supera la capacidad humana, la intersección entre inteligencia artificial y crítica profesional se convierte en un desafío crítico. Estudios muestran que herramientas como la IA pueden identificar fallos en tiempo real, pero su integración plantea preguntas éticas y de dependencia. Este artículo explora casos concretos, como la revisión de software open-source, para analizar si la automatización reemplaza o complementa al ser humano. La pregunta central: ¿Puede la IA mantener la objetividad en un campo donde su diseño depende de datos históricos sesgados?