La reciente noticia de que la empresa de calzado Allbirds se rebrandea como una empresa de inteligencia artificial (AI) en abril de 2026 es solo el último ejemplo de lo que se conoce como 'AI washing' (lavado de AI). Esta práctica consiste en que las empresas exageran las capacidades y beneficios de la AI, mientras que ocultan los riesgos y limitaciones reales.
La AI ha vuelto a ser la palabra mágica en las reuniones de ganancias, presentaciones de invertidores y campañas publicitarias de las empresas. Sin embargo, detrás de la hipérbole se esconde un patrón preocupante. Muchas empresas están exagerando la sofisticación de sus sistemas de AI, engañando a la gente sobre sus verdaderas capacidades, resultados futuros y posibles daños.
La historia de Allbirds es un caso en punto. Después de una enorme subida del 600% en su valor de acción, la empresa decidió rebrandearse como NewBird AI y dejar de ser una empresa de beneficio público. Esta decisión se tomó después de un anuncio vago en abril de 2026, en el que se anunció que la empresa se enfocaría en la AI.
La AI washing se asemeja a la greenwashing (lavado verde) de la época pasada, cuando las empresas reclamaban comprometerse con la sostenibilidad pero no ponían en práctica cambios fundamentales. La engañosa práctica de la AI washing puede ser incluso más perjudicial que la greenwashing. ¿Por qué?
La AI washing se debe a que las empresas y los formuladores de políticas ignoran cuatro principios importantes. Estos vacíos, en el pasado, también caracterizaron a la greenwashing.
Primero, la AI carece de normas estandarizadas. A partir de 2019, ya se habían publicado 84 conjuntos de principios y directrices de ética de la AI. En 2023, este número se disparó a más de 200, volviéndose un caos de marcos voluntarios de empresas, instituciones de investigación y organizaciones públicas.
Lo que empeora es que los Estados Unidos dependen de un marco de reglas de AI fragmentado y contradictorio. Esto permite a las empresas utilizar la flexibilidad para exagerar las capacidades de sus sistemas de AI, sin enfrentar consecuencias reales.
¿Cómo podemos detener la AI washing?
Para evitar que la AI washing se convierta en un fenómeno más común que la greenwashing, es fundamental que los formuladores de políticas y las empresas adopten una enfoque más riguroso y transparente. Esto implica:
- Establecer normas estandarizadas para la AI, que se apliquen de manera uniforme a todas las empresas.
- Fomentar la transparencia en la implementación y el uso de la AI por parte de las empresas.
- Asegurarse de que las empresas no utilicen la AI como un velo para ocultar sus debilidades.
La AI puede ser una herramienta poderosa para la innovación y el crecimiento económico, pero solo si se utiliza de manera responsable y transparente. Es hora de que las empresas y los formuladores de políticas se unan para detener la AI washing y promover un uso más ético y sostenible de la inteligencia artificial.