En la carrera por construir el futuro de la inteligencia artificial, un grupo clave de usuarios esta siendo sistematicamente ignorado: las personas mayores. Lejos del estereotipo del abuelo ajeno a la tecnologia, numerosos estudios y proyectos comunitarios demuestran que los adultos de mayor edad son usuarios curiosos, capacitados y con fuerte interes en el impacto social de la IA. Sin embargo, siguen ausentes de las salas donde se decide que se crea y para quien.
El problema no es solo cultural, es estructural. La industria de la IA esta dominada por hombres jovenes, lo que genera una muestra de desarrolladores que no refleja la diversidad real de la sociedad. Como resultado, las herramientas que llegan al mercado reproducen sesgos de genero y edad. En el mundo laboral, esto se traduce en que profesionales senior con formacion y experiencia son descartados para puestos tech o promociones por la falsa premisa de que son menos habiles con la tecnologia.
La falta de representacion tiene consecuencias directas en la calidad tecnica de los sistemas. Investigaciones recientes senalan que los modelos de IA fallan con mas frecuencia al reconocer necesidades, preferencias o incluso rostros de personas mayores. Un ejemplo claro: al generar imagenes, los sistemas producen retratos de ancianos con menor nitidez y brillo que los de jovenes, un sesgo visual que refuerza invisibilizacion.
En Concordia University (Canada), un proyecto de un ano reunio experiencias de adultos mayores sobre el envejecimiento con IA. Sus primeros hallazgos alertan de una paradoja: herramientas como detectores de caidas o monitores cognitivos se disenan por jovenes que no viven esos cuerpos ni esa experiencia. Los senior temen soluciones invasivas o ineficaces porque no se les consulto.
Para el ecosistema hispanohablante, esto importa doblemente. America Latina y Espana envejecen rapido y la demanda de soluciones de salud, movilidad y compania aumentara. Si las empresas de IA no integran a usuarios senior en diseno y pruebas, perderan mercado y confianza. Incluir mayores no es caridad, es estrategia: aporta datos reales, reduce riesgo de error y abre productos para un poder adquisitivo creciente.
La serie The Grey Revolution ya documenta estos cambios en Canada. El mensaje es global: la proxima ola de IA debe ser co-disendada. De lo contrario, construiremos una tecnologia ciega a quienes mas la necesitaran.