En el contexto de la preparación de un evento deportivo global como la Copa Mundial, se invierte una cantidad significativa en sistemas de seguridad. Este aumento refleja la creciente complejidad de proteger grandes multitudes, pero también plantea preguntas sobre la gestión de recursos tras el cierre del evento. Mientras algunos países exploran soluciones tecnológicas para optimizar la vigilancia, otros enfrentan desafíos en la regulación y el uso responsable de datos. Este apremio subraya la importancia estratégica de la tecnología en la gobernanza pública, especialmente ante la creciente preocupación sobre la privacidad y la seguridad ciudadana. El debate se intensifica a la luz de normativas europeas que redefinen límites en el manejo de información personal.