En un mundo cada vez más dominado por la inteligencia artificial, los líderes empresariales y políticos están cada vez más tentados a delegar tareas complejas, incluyendo la creatividad, a los algoritmos y modelos de aprendizaje automático. Sin embargo, según el experto en inteligencia artificial, Sinan Aral, de la Universidad de Massachusetts Institute of Technology (MIT), esta tendencia puede tener un impacto profundo y no siempre positivo en la innovación y la ética.
La pregunta que se hace Aral es: ¿qué sucede cuando dejamos que la IA haga todo el trabajo creativo? Según sus investigaciones, la respuesta es que puede resultar en una pérdida de la esencia de la creatividad humana. Aral argumenta que la creatividad es una habilidad compleja que requiere la capacidad de pensar de manera divergente y convergente, lo que no siempre puede ser replicado por la IA.