La expansión de la inteligencia artificial (IA) y la infraestructura que la soporta están generando una serie de conflictos en todo el mundo. En particular, las empresas tech están encontrando resistencia en tierras indígenas, donde las comunidades luchan por mantener sus derechos territoriales y su forma de vida tradicional.

Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en el estado australiano de Queensland, donde la comunidad aborigen local de Yarrabah se opone a la construcción de un centro de datos por parte de la empresa tech Google. Según los activistas, la empresa está utilizando tácticas insidiosas para persuadir a la comunidad de que se aleje de su territorio ancestral. Esta práctica no es aislada, ya que varios estudios han demostrado que las empresas tech están empleando métodos similares en todo el mundo.

La experta en tecnología y derechos humanos, Laura Pásaro, sostiene que la creciente demanda de centros de datos para la IA está generando un ciclo de muerte para las comunidades indígenas.