Un informe exclusivo del Guardian AI ha puesto de manifiesto una persistente brecha de género en el sector tecnológico británico, pero esta vez centrado en el ámbito de la inteligencia artificial. El estudio, que analiza las condiciones laborales de las profesionales de la IA en el Reino Unido, revela que la percepción de desigualdad está muy extendida y que los sesgos inconscientes siguen siendo una realidad cotidiana para casi la totalidad de las encuestadas.
El sondeo, realizado a 76 profesionales de la IA —desde ingenieras y científicas de datos hasta desarrolladoras de modelos de lenguaje—, muestra que el 95 % de las mujeres encuestadas considera que la desigualdad de género sigue presente en sus lugares de trabajo. Un dato especialmente llamativo es que tres de cada cuatro encuestadas (75 %) han experimentado bias inconscientes o actitudes sexistas en el ejercicio de sus funciones. Además, más de dos tercios (69 %) afirman que la edad ha tenido un impacto negativo en su progreso profesional. Este último sentimiento es prácticamente unánime entre las encuestadas que desempeñan roles técnicos (100 %), frente a un porcentaje ligeramente inferior entre aquellas que ocupan puestos de gestión.
El informe subraya una obsesión del sector por el talento "joven y emergente", una dinámica que reproduce la observada en otros ámbitos creativos como las artes. Las autoras del estudio señalan que esta fijación no solo margina a las profesionales con más experiencia, sino que también limita la diversidad de perspectivas que enriquece el desarrollo de la IA. "Cuando las empresas priorizan el perfil del 'recién llegado', se pierde la riqueza que aporta la veteranía", afirma la directora del proyecto, la Dra. Elena Morillo, quien lideró la investigación. "La falta de diversidad no solo es una cuestión de justicia social, sino que también impacta en la calidad y la innovación de los sistemas de IA".
Los datos no solo reflejan una problemática interna, sino que también tienen implicaciones prácticas para el futuro de la IA británica. La escasez de mujeres en roles técnicos contribuye a un círculo vicioso: menos modelos de referencia para las nuevas generaciones, menor visibilidad de los logros femeninos en el sector y una menor atracción de talento hacia disciplinas relacionadas con la IA. Desde el punto de vista económico, un sector que no aprovecha el 50 % del talento disponible está abocando a una pérdida de competitividad en un mercado global cada vez más exigente en materia de diversidad e inclusión.
Ante este escenario, varias organizaciones han comenzado a proponer medidas concretas. La Asociación Británica de IA (ABIA) ha anunciado planes para introducir auditorías de sesgo en las grandes empresas tecnológicas, así como programas de mentoría dirigidos a mujeres en etapas intermedias de su carrera. Por su parte, el gobierno del Reino Unido ha sido instado a reforzar la transparencia en los procesos de contratación y a impulsar iniciativas de formación continua que contrarresten el efecto de la edad en la evaluación del desempeño.
El debate sobre la diversidad en la IA no es nuevo, pero el enfoque en el género y la edad añade una capa de complejidad al problema. A nivel internacional, iniciativas como el "AI for Good" de las Naciones Unidas y las regulaciones europeas en materia de transparencia algorítmica buscan garantizar que el desarrollo de la IA sea inclusivo. Sin embargo, la situación en el Reino Unido muestra que aún queda mucho camino por recorrer para alinear las prácticas empresariales con los ideales de equidad.
Este informe es un punto de inflexión que debe servir tanto a las empresas como a los responsables políticos para repensar sus estrategias de recursos humanos. Si el sector de la IA británico aspira a liderar la innovación global, la diversidad no puede seguir siendo una consideración secundaria. La igualdad de oportunidades no solo es un derecho, sino también un motor esencial para la creación de tecnologías más robustas, éticas y representativas de toda la sociedad.