Los músicos han vivido siempre bajo una regla simple: cuanto más se usa una canción, más se paga por ella. Desde la venta de vinilos y CD, pasando por los streams, la radio, versiones cover y nichos como el karaoke, existen contratos que definen qué significa "uso" y cómo se remunera. Este principio económico—"más uso, más ingresos"—ha sido la columna vertebral de la industria musical durante décadas.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha puesto en jaque esa lógica. Por un lado, se podría argumentar que el entrenamiento de un modelo de IA es un evento único: la canción se sube al dataset una sola vez y ya está. Por otro, los creadores sienten que la esencia creativa de sus obras permanece viva en la arquitectura del modelo, reapareciendo cada vez que la IA genera una nueva pieza musical. En otras palabras, el "uso" no se limita al momento del entrenamiento, sino que se replica infinitamente en cada salida del algoritmo.

Frente a este dilema, startups como Sureel y SoundVerse están intentando reconstruir el viejo modelo de royalties, adaptándolo a la nueva realidad de la IA. Su objetivo es transformar lo que algunos califican como "el mayor robo de derechos de autor de la historia" en una relación de cooperación donde los artistas reciban una compensación justa por cada vez que su obra contribuya a la creación de contenido nuevo.

Sureel y el etiquetado inteligente de contenidos

Sureel, recientemente adquirida por Warner Music Group, ha unido fuerzas con la agencia sueca de derechos de autor STIM para explorar un mecanismo de pago continuo. La propuesta se basa en un software que etiqueta los archivos de música en línea con instrucciones definidas por su propietario. Estas indicaciones pueden:

  1. Permitir el uso libre del archivo para entrenamiento de IA.
  2. Limitar la influencia del archivo dentro de un conjunto de entrenamiento.
  3. Excluirlo totalmente del proceso.

Una vez que una empresa de IA incorpora el archivo en su modelo, el software de Sureel monitoriza el grado de uso y calcula una tarifa de licencia proporcional. De esta forma, el pago no se limita a una única transacción, sino que se actualiza cada vez que el modelo se beneficia de la obra.

SoundVerse y la defensa de royalties continuos

Por su parte, los fundadores de SoundVerse, una compañía especializada en música generada por IA, rechazan la idea de "compras únicas de royalties". En un white paper de 2025, argumentan que cada salida del modelo depende de manera distinta de los datos de entrenamiento. Algunas piezas musicales pueden ejercer una influencia mayor en una generación concreta, mientras que en otra pueden ser prácticamente irrelevantes. Por eso, proponen un esquema en el que los artistas participen de forma permanente en el ciclo de vida de la IA, recibiendo ingresos cada vez que su obra contribuya a una creación.

Por qué es relevante para la industria

  1. Sostenibilidad del talento: Si los músicos perciben que sus derechos están protegidos en el entorno de la IA, estarán más dispuestos a licenciar su material, lo que alimentará a su vez la calidad y diversidad de los datasets.
  2. Legalidad y regulación: La falta de un marco claro ha generado incertidumbre jurídica. Iniciativas como las de Sureel y SoundVerse pueden servir de referencia para futuras normas internacionales.
  3. Innovación responsable: Al integrar mecanismos de remuneración, se fomenta una cultura de desarrollo de IA que respeta la propiedad intelectual, evitando conflictos y posibles litigios costosos.

Desafíos y preguntas abiertas

A pesar del entusiasmo, persisten varios retos. La medición exacta del "peso" que una canción tiene en una generación específica sigue siendo técnicamente compleja. Además, la estandarización de etiquetas y la interoperabilidad entre plataformas de IA y sistemas de gestión de derechos requerirán acuerdos multilaterales. Finalmente, está la cuestión de la aceptación por parte de los grandes sellos discográficos y los artistas independientes, que pueden tener diferentes expectativas de compensación.

En conclusión, la propuesta de crear royalties continuos para la IA representa un intento valioso de reconciliar la creatividad humana con la potencia de los modelos generativos. Si logra escalar, podría sentar las bases de un ecosistema donde la innovación tecnológica y los derechos de los creadores coexistan de manera equilibrada, asegurando que la música siga siendo una fuente de ingresos sostenible en la era digital.

Mirada al futuro

A medida que la IA se integre más profundamente en la producción musical—desde la composición asistida hasta la generación total de pistas—las soluciones de pago dinámico pasarán de ser experimentales a esenciales. La colaboración entre startups, grandes discográficas, agencias de derechos y reguladores será clave para definir un modelo que sea justo, transparente y técnicamente viable.

Los músicos, ahora más que nunca, deben involucrarse en la conversación sobre cómo se utilizan sus obras en la inteligencia artificial. Solo así podrán garantizar que la revolución tecnológica no sea una amenaza, sino una oportunidad para expandir sus horizontes creativos y económicos.