La Nación Seminola, una de las comunidades indígenas más antiguas de Estados Unidos, se ha convertido en la primera en prohibir la construcción de centros de datos que generan emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a la combustión de 20 millones de toneladas de carbón al año. Esta decisión histórica se suma a la creciente conciencia sobre el impacto ambiental de la tecnología y sus centros de datos, que consumen una cantidad desproporcionada de energía y agua.
La Nación Seminola ha estado luchando contra la construcción de centros de datos en su territorio durante varios años, argumentando que podrían dañar su medio ambiente y sus recursos naturales. La decisión de prohibir la construcción de estos centros de datos es un paso importante hacia la protección del medio ambiente y la sostenibilidad en la era digital.
Según el informe