Un nuevo caso de espionaje con el famoso software Pegasus ha salido a la luz, esta vez dirigido contra un miembro del movimiento estudiantil en Serbia. Según un informe conjunto del Citizen Lab y la fundación SHARE, el iPhone de este activista fue comprometido mediante un exploit zero-click en iMessage, una técnica que no requiere interacción del usuario y que permite al atacante instalar el spyware sin que la víctima se dé cuenta. El ataque se llevó a cabo utilizando vulnerabilidades en el sistema de mensajería de Apple, específicamente en versiones anteriores a lasActualizaciones de seguridad publicadas en 2023.
El Citizen Lab, reconocido por su investigación en ciberseguridad y derechos humanos, confirmó que las herramientas de NSO Group, la empresa israelí detrás de Pegasus, fueron utilizadas en este caso. Este tipo de ataque es particularmente preocupante porque permite a los atacantes acceder a datos sensibles del dispositivo: mensajes, llamadas, ubicación en tiempo real, contactos e incluso activar la cámara o micrófono sin el conocimiento del usuario.
Serbia ha sido escenario de protestas estudiantiles desde mediados de 2023, motivadas por políticas educativas que los manifestantes consideran autoritarias. Las autoridades locales han sido acusadas repetidamente de reprimir a los disidentes, y ahora esta revelación sugiere que el gobierno podría estar utilizando tecnologías de vigilancia avanzadas para monitorear a los líderes de la oposición.
Este incidente también resalta la fragilidad de los dispositivos móviles frente a amenazas sofisticadas. Aunque Apple corrige regularmente sus sistemas operativos, los exploits zero-click son extremadamente difíciles de detectar y bloquear. En 2021, el propio iPhone del periodista estadounidense Jamal Khashoggi fue presumiblemente vulnerado antes de su asesinato, lo que ilustra cómo Pegasus ha sido utilizado a nivel global para silenciar voces críticas.
La SHARE Foundation, organización dedicada a los derechos digitales en Serbia, advirtió que este caso es solo la punta del iceberg. Según su análisis, podrían existir más víctimas entre activistas, periodistas y académicos que utilizan dispositivos iOS sin las medidas de seguridad adecuadas. La fundación ha llamado a las autoridades internacionales a investigar este patrón de abusos y a presionar a NSO Group para que suspenda la venta de sus herramientas a gobiernos con historial de violaciones a los derechos humanos.
Desde IAOnda destacamos que este caso refuerza la necesidad urgente de actualizar sistemas operativos móviles, utilizar comunicación encriptada y limitar el acceso a funciones sensibles del dispositivo. También cobra relevancia el debate sobre la regulación de empresas como NSO Group, cuyas herramientas, aunque comercializadas como soluciones antiterrorismo, han sido documentadas repetidamente en ataques contra defensores de los derechos humanos.
El impacto de estos ciberataques va más allá de la privacidad individual: socavan la libertad de expresión y la capacidad de disidencia en sociedades donde el control estatal se ejerce con cada vez mayor sofisticación tecnológica. Mientras las empresas tecnológicas trabajan para parchear vulnerabilidades, el debate público sobre responsabilidad corporativa y transparencia en el desarrollo de software de vigilancia sigue sin resolverse.
Para los profesionales tech hispanohablantes, este caso sirve como recordatorio de la importancia de implementar buenas prácticas de ciberseguridad, especialmente en entornos donde la libertad de expresión puede estar amenazada por actores con recursos y capacidad técnica avanzada.