Anthropic, la empresa detrás del modelo de lenguaje Claude, ha pasado de ser una startup respaldada por Google a una compañía cotizada en bolsa en un periodo relativamente corto. Sin embargo, más allá del aumento de su valor de mercado, lo que realmente ha captado la atención de inversores, analistas y observadores del sector es su complejo entramado de gobernanza.
La salida a bolsa de Anthropic en 2024 trajo consigo un esquema de accionariado dividido que dista mucho de la estructura clásica de una sola clase de acciones que muchos esperaban. La compañía utiliza una combinación de acciones de clase A, de clase B y un Fundación Fiduciaria (la "Founders' Trust") que en conjunto otorgan un poder de voto desproporcionado a sus fundadores y a un grupo selecto de empleados.
La Fundación Fiduciaria, creada por Sam Altman y Greg Brockman, controla aproximadamente el 40 % de los derechos de voto totales, a pesar de representar una fracción mucho menor de las acciones en circulación. Este mecanismo fue diseñado para proteger la visión a largo plazo de la empresa y evitar interferencias de inversores externos que podrían priorizar los beneficios a corto plazo. Las acciones de clase B, otorgadas a los empleados mediante planes de opciones sobre acciones, carryan 10 votos cada una, mientras que las acciones de clase A, adquiridas por el público en el mercado secundario, solo carryan un voto.
El Consejo de Administración refleja esta distribución del poder. Aunque cuenta con varios directores independientes, la presencia de Altman y Brockman garantiza que las decisiones estratégicas clave—como la dirección de la investigación, las alianzas estratégicas y las posibles salidas a bolsa adicionales—sigan estando bajo el control de los fundadores. El consejo también ha establecido un Comité Especial de Gobernanza para supervisar la gestión de los accionistas institucionales, pero su autoridad es limitada y depende de la aprobación de la Fundación Fiduciaria.
Esta estructura de gobernanza ha generado tanto admiración como preocupación. Por un lado, ofrece a Anthropic la flexibilidad necesaria para perseguir una hoja de ruta de investigación audaz sin presiones constantes del mercado para obtener beneficios trimestrales. Esto ha permitido a la empresa invertir fuertemente en la creación de modelos de lenguaje grandes (LLM) avanzados y en la construcción de una plataforma de servicios en la nube dedicada a la IA, compitiendo directamente con gigantes como OpenAI, Google y Microsoft.
Por otro lado, la concentración del poder de voto en manos de unos pocos ha suscitado preguntas sobre la rendición de cuentas y la transparencia. Los accionistas públicos tienen pocas oportunidades de influir en las decisiones corporativas, lo que puede generar tensiones si las acciones de la empresa no se alinean con sus intereses. Los reguladores también está prestando atención, ya que la gobernanza de las empresas de IA se está convirtiendo en un punto clave de debate político, especialmente en regiones como la Unión Europea, donde la "regulación de la IA" está cada vez más bajo escrutinio.
Entender quién manda realmente en Anthropic es importante no solo para los inversores, sino también para el ecosistema tecnológico en general. La empresa está a la vanguardia de muchos avances en IA generativa, y su modelo de gobernanza podría servir como precedente para otras startups de IA que planean salir a bolsa en el futuro. Si el actual sistema de poder equilibrado puede mantenerse sin erosionar la innovación o sin provocar conflictos con los accionistas, dependerá de cómo evolucione la empresa y de cómo respondan los reguladores.
En definitiva, la compleja estructura de gobernanza de Anthropic refleja un intento deliberado de preservar la independencia estratégica en un sector cada vez más competitivo. Si bien esta disposición puede proteger la visión a largo plazo de la empresa, también plantea interrogantes sobre la equidad para los inversores ordinarios y la supervisión reguladora. Seguir de cerca la evolución de este modelo será fundamental para comprender el futuro del panorama de la IA y cómo las empresas emergentes de IA equilibrarán el poder, la innovación y la rendición de cuentas en los próximos años.