Una escuela secundaria en Nueva York generó controversia al anunciar la implementación de un robot humanoide llamado 'Sally' como asistente educativo en sus aulas. Con piel de silicona hiperrealista, cabello largo y la capacidad de mover brazos, cabeza y expresiones faciales, Sally fue presentada como una herramienta para responder preguntas de estudiantes y docentes mediante conversación natural e interacción en tiempo real. Además, funcionaría como avatar digital disponible las 24 horas para los alumnos.

Sin embargo, el proyecto fue rápidamente suspendido tras preocupaciones sobre privacidad de datos y el almacenamiento de información de los estudiantes. Este episodio refleja una tendencia creciente: la integración de la inteligencia artificial y robots en entornos educativos. Aunque Sally es uno de los casos más visibles, no es el primero.

Desde hace años, robots no humanoides como Nao han sido probados en aulas de Japón, Corea del Sur, Europa y Asia Oriental, especialmente en clases de idiomas y programación. En Nueva Zelanda, asistentes de voz como Alexa han sido introducidos en escuelas primarias, aunque con resultados mixtos: los niños pequeños tenían dificultades para formular preguntas correctamente, mientras que los mayores exploraban los límites de la tecnología con interacciones sociales inusuales.

En Australia, herramientas de IA generativa ya son utilizadas rutinariamente por docentes y estudiantes. Por ejemplo, las regiones de Australia del Sur y Nueva Gales del Norte han desarrollado sus propias plataformas de IA para apoyar el aprendizaje y la gestión administrativa.

Esta normalización de la IA en la educación podría facilitar la adopción de tecnologías más avanzadas, como robots humanoides. Sin embargo, casos como Sally resaltan desafíos éticos, técnicos y sociales que aún no están resueltos. La pregunta no es solo si podemos integrar estos sistemas, sino si debemos hacerlo —y bajo qué condiciones.

La suspensión del proyecto en Nueva York no significa el fin de la historia. Al contrario, abre un debate crucial sobre el rol de la IA en la educación, los derechos de los estudiantes y el equilibrio entre innovación y protección. Mientras tanto, empresas y gobiernos seguirán explorando cómo incorporar estas tecnologías de manera responsable.