El gobierno de Estados Unidos está tomando medidas inesperadas al financiar a compañías para abandonar proyectos eólicos offshore. Esto cambia el rumbo hacia fuentes de combustible fósil, según fuentes del Secretario de Interior. Mientras tanto, otros actores como Global Infrastructure Partners invierten en gas natural licuado, manteniendo el statu quo en energías limpias. Estos movimientos subrayan las tensiones entre políticas ambientales y realidades económicas en la industria energética. La decisión no solo afecta la inversión, sino también la confianza del sector en la transición energética. Esta situación pone de manifiesto los desafíos para lograr metas climáticas sin sacrificar oportunidades económicas.