La noche más importante del cine dejó una victoria contundente para Warner Bros., que se llevó 11 estatuillas en la 98ª edición de los Oscar, consolidándose como el gran dominador de una ceremonia que, paradójicamente, celebra el triunfo de un estudio clásico justo antes de cambiar de manos.

La adquisición de Warner Bros. por parte de Paramount Skydance —una operación que redefinirá el mapa del entretenimiento— añade una capa de ironía a los resultados. El estudio demostró que, en plena era del streaming, el modelo tradicional de producción cinematográfica sigue generando obras que la Academia premia con las categorías más prestigiosas.

Un año histórico para el cine de autor

"One Battle After Another", de Paul Thomas Anderson, se coronó como Mejor Película, el primer Oscar en esta categoría para Warner desde que "Argo" lo lograra en 2012. Anderson también triunfó como Mejor Director y Mejor Guión Adaptado, mientras que Sean Penn completó la cosecha con el premio a Mejor Actor de Reparto.

Pero la verdadera historia de la noche fue "Sinners", de Ryan Coogler. El filme no solo llevó a Michael B. Jordan al podio como Mejor Actor, sino que Coogler ganó Mejor Guión Original y Autumn Durald Arkapaw hizo historia como la primera mujer —y primera mujer de color— en ganar Mejor Fotografía. Un hito que refleja, aunque con retraso, los cambios estructurales que la industria cinematográfica necesita.

Netflix suma, pero no convence del todo

La plataforma de streaming liderada por Ted Sarandos obtuvo siete premios, un número respetable que incluye Mejor Película Animada y Mejor Canción Original para "KPop Demon Hunters", además de tres galardones técnicos para el "Frankenstein" de Guillermo Del Toro —Mejor Diseño de Producción, Vestuario y Maquillaje—.

Sin embargo, Netflix fue completamente excluida de las categorías principales. El chiste del presentador Conan O'Brien sobre que era "la primera vez que Sarandos estaba en un cine" capturó una tensión real: las plataformas pueden producir contenido técnicamente impecable, pero la Academia aún valora la experiencia cinematográfica tradicional.

El streaming en perspectiva

En total, los servicios dedicados de streaming sumaron ocho premios, pero ninguno en las categorías que definen la conversación cultural. Apple TV completó el cuadro con un Oscar de Sonido para "F1", mientras que otras plataformas brillaron por su ausencia.

Los datos revelan una brecha significativa: los estudios tradicionales dominan las categorías narrativas y de actuación, mientras que el streaming se consuela con premios técnicos y de formato corto. Netflix ganó en Documental Corto ("All The Empty Rooms") y Cortometraje de Ficción ("The Singers"), categorías que rara vez generan titulares.

¿Qué viene después?

La adquisición de Warner Bros. por Paramount Skydance plantea preguntas fundamentales sobre el futuro del cine. Si el estudio más premiado de la noche cambia de manos, ¿qué garantías existen de que mantendrá su apuesta por el cine de autor? La concentración del poder en menos actores corporativos podría beneficiar la eficiencia, pero también podría reducir la diversidad de riesgos creativos.

Mientras tanto, la televisión tradicional sigue perdiendo terreno. Los Oscar 2026 serán la tercera penúltima ceremonia emitida por ABC de Disney, con YouTube preparado para transmitir exclusivamente el evento a partir de 2029. La migración hacia plataformas digitales es irreversible, y con ella llega una nueva pregunta: ¿seguirán importando los Oscar cuando su audiencia sea fundamentalmente online?

La noche dejó claro que, en 2026, el cine de calidad aún puede competir con el algoritmo. Pero el verdadero desafío está por venir.