En un contexto donde la digitalización acelera problemas, la intersección entre seguridad informática y sostenibilidad exige innovación. Las actividades ilegales en ciberespacios no solo debilitan infraestructuras, sino que también complican esfuerzos globales contra emisiones. La transición energética se ve complicada cuando recursos críticos se compiten por uso dual, planteando dilemas éticos y prácticos complejos que requieren colaboración multisectorial. La respuesta debe ser proactiva, integrando tecnologías emergentes con políticas robustas para mitigar riesgos simultáneos.