La economía de la Inteligencia Artificial entró en una fase de fractura. Lo que hasta hace un año parecía un mercado dominado por stacks verticales de un solo proveedor —donde una empresa ofrecía modelo, infraestructura y capa de aplicación— ahora se desintegra bajo el peso de una guerra de precios sin precedentes. Según datos recabados por Towards AI, las APIs de origen chino ya concentran el 46% del tráfico global de inferencia, un síntoma claro de cómo la estrategia de costos está redefiniendo la arquitectura tecnológica de las empresas.