La música en streaming ha revolucionado la forma en que consumimos música. Con plataformas como Spotify, Apple Music y Tidal, podemos acceder a una inmensa biblioteca de música a través de nuestra cuenta. Sin embargo, a medida que la música en streaming se vuelve cada vez más popular, hay una tendencia preocupante: los jóvenes están escuchando menos nueva música que antes.
En Australia, la Asociación Australiana de la Industria de la Grabación (ARIA) ha excluido la música de catálogo (grabaciones más de dos años antiguas) de las listas de éxitos del single y álbum australianas. Esto puede parecer una decisión lógica desde el punto de vista de la publicidad, ya que crea espacio para promocionar nuevas grabaciones en el mercado. Sin embargo, también esconde la realidad de la economía de la música nueva en Australia.
Mi última investigación, que analiza las nuevas lanzamientos de música en Australia desde el año 2000 hasta 2024, muestra una clara tendencia a la disminución en la venta de música nueva desde la adopción de la música en streaming. Estos hallazgos indican una crisis para los artistas nuevos y emergentes en el mercado australiano.
La economía de la música nueva se está encogiendo
En 2017, las plataformas de música en streaming, lideradas por Spotify, se convirtieron en la forma dominante de distribución de música grabada en Australia. El cambio desde una economía basada en la compra (CDs, vinilos y descargas) a una basada en el acceso (streaming) representa una transformación fundamental en la industria de la música.
Las plataformas de música en streaming, con una repertorio casi ilimitado, permiten y fomentan la escucha pasiva a través de listas de reproducción y recomendaciones algorítmicas. Como resultado, la música de catálogo se ha convertido en el eje central de la industria de la música grabada.
Entre 2000 y 2018, la música de lanzamiento nuevo ocupó el 99% de las listas anuales de los 100 singles más populares de la ARIA, y el 78% de los 100 álbumes más populares. Sin embargo, entre 2022 y 2024, estas cifras se redujeron a un 62% y un 28%, respectivamente.
Los datos indican que desde 2000, los ingresos de la música nueva en Australia han disminuido en un 55% en valor real y en un 71% en valor ajustado por la inflación. Aunque los ingresos totales de la música en streaming han aumentado, menos de esa cantidad está siendo invertida en música nueva. Mis estimaciones sugieren que los ingresos de la música nueva en Australia han crecido solo en un 4% desde 2014, en un mercado que ha duplicado su valor.
Una tendencia similar se observa en el extranjero. En Estados Unidos, la música nueva representaba un estimado del 65% de los ingresos de la música grabada en la economía pre-streaming, en comparación con un 25-30% post-streaming.
Los nuevos talentos no pueden competir
La música en streaming ha creado un panorama en el que los artistas nuevos y emergentes tienen dificultades para hacerse notar. Las listas de reproducción y recomendaciones algorítmicas de las plataformas de música en streaming pueden favorecer a los artistas establecidos y a la música de catálogo, dificultando la llegada de los nuevos talentos a la escena.
En resumen, la música en streaming ha revolucionado la forma en que consumimos música, pero también ha creado una economía en la que la música nueva está en declive. Es importante que las plataformas de música en streaming y la industria de la música en general tomen medidas para promocionar y apoyar a los artistas nuevos y emergentes, de lo contrario, la música nueva puede seguir disminuyendo en popularidad.