La ilusión de la seguridad. La mayoría de los equipos de seguridad tienen herramientas en lugar para monitorear y proteger sus redes y sistemas. Las alertas están disparando, los dashboards parecen limpios y la inteligencia de amenazas fluye en constante. Todo parece estar bajo control en la superficie.
Pero hay una pregunta que suele quedarse sin respuesta: ¿Podrían tus defensas detener un ataque real? Es ahí donde las cosas se ponen un poco vacilantes. Un control existe, por lo que se asume que funciona. Una regla de detección está activa, por lo que se espera que capture algo. Pero muy pocos equipos de seguridad pueden responder con certeza a esta pregunta.
La razón es simple: la mayoría de las pruebas de penetración y simulacros de ataques se realizan en entornos controlados, con sistemas y redes que no se parecen mucho a las reales. Los atacantes, por otro lado, no se preocupan por ser considerados