Valve ha confirmado oficialmente que tanto las nuevas Steam Machine como un dispositivo denominado Steam Frame llegarán al mercado "este verano", según ha adelantado Engadget. La escueta nota de prensa deja una incógnita fundamental: el precio. Sin cifras sobre la mesa, la comunidad y los analistas solo pueden especular sobre si esta segunda intentona de conquistar el salón tendrá mejor suerte que la de 2015, cuando la primera generación de Steam Machines naufragó por fragmentación, precios elevados y una propuesta de valor confusa frente a las consolas tradicionales.

El contexto ha cambiado radicalmente en nueve años. El éxito rotundo de Steam Deck —más de tres millones de unidades vendidas según estimaciones de Omdia a finales de 2023— ha demostrado que Valve sabe diseñar, fabricar y distribuir hardware propio con un software (SteamOS) que funciona. La Deck resolvió el talón de Aquiles de las Steam Machines originales: la dependencia de fabricantes terceros (Alienware, Zotac, Syber, etc.) que cada uno imponía sus configuraciones, precios y plazos. Ahora Valve controla toda la pila, igual que hace Nintendo o Apple, y eso le permite optimizar costes, experiencia de usuario y cadena de suministro.

Lo intrigante es la mención a "Steam Frame". El término sugiere un factor de forma distinto al de una consola tradicional o un PC de sobremesa compacto. Podría tratarse de un dispositivo todo en uno con pantalla integrada —al estilo de un iMac o un monitor gaming con el hardware dentro— o de un chasis modular diseñado para integrarse en muebles de salón, aprovechando el estándar VESA. En cualquier caso, la denominación "Frame" (marco) apunta a un diseño pensado para desaparecer visualmente, algo que encaja con la estética minimalista que Valve ha cultivado en la Deck y en su interfaz Big Picture renovada.

La gran pregunta sigue siendo el posicionamiento de precio. Las Steam Machines originales oscilaron entre 460 y 5.000 dólares, un abismo que confundió al consumidor. Si Valve quiere competir con PS5 y Xbox Series X (499-599 euros), debe situar el modelo de entrada por debajo de 600 euros, algo difícil con componentes de PC actuales sin subsidiar pérdidas. La alternativa es apuntar a un nicho premium: jugadores de PC que quieren una experiencia "consola" sin renunciar a su biblioteca de Steam, dispuestos a pagar 800-1.200 euros por silencio, tamaño reducido y SteamOS nativo.

También queda por ver el soporte de fabricantes. En 2015, Valve abrió la puerta a socios; ahora, con la fabricación internalizada, ¿permitirá que ASUS, Lenovo o MSI lancen sus propios "Steam Frame" bajo licencia? Un programa de certificación tipo "Steam Deck Verified" pero para hardware de salón daría coherencia al ecosistema sin repetir el caos de hace una década.

Para los profesionales del sector, el movimiento señala una madurez de SteamOS como plataforma embebida viable más allá de la Deck. Si Valve logra estandarizar una imagen de sistema optimizada para APUs AMD (probablemente Zen 4 / RDNA 3 o la futura arquitectura "Strix Halo"), estaríamos ante una referencia de facto para PCs de factor de forma pequeño, impulsando a su vez el desarrollo de drivers Linux y la compatibilidad Proton. El verano dirá si la apuesta es real o solo humo.